Carta del director

Licenciatura en Tecnología Educativa, LTE: una herramienta clave del cambio de paradigma

Si bien la inclusión o incorporación de las TIC al proceso de enseñanza aprendizaje -sobre todo en ámbitos de educación superior-, se viene dando de forma paulatina desde hace ya más de 30 años. Hace escasos 5 años aproximadamente, se plantea la incorporación masiva de las tecnologías en las aulas de instancias educativas iniciales y medias.

Uno de los disparadores del cambio, y tal vez el más paradigmático, fue la presentación  de la OLPC por Nicholas Negroponte en enero de 2006 en el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza. En dicha presentación Negroponte planteaba que con su equipo desarrollarían una Netbook a 100 dólares. Esto puso en la mesa varias discusiones que se venían dando en los ámbitos educativos y de políticas públicas, de las cuales quisiera rescatar aquí dos de ellas:

1)Acceso a las computadoras: La compra de un laboratorio de computadoras representaba para la escuela un costo nada despreciable.

En consecuencia, se compraban más bien pocas computadoras en relación a la cantidad de alumnos, por lo que terminaban trabajando dos, tres y más niños en una sola PC. Que un alumno "con suerte" pueda trabajar con PC una hora por semana, significaba un escaso impacto en el proceso educativo de esa persona. El anuncio de Negroponte generó entonces un movimiento de baja de precios en general (tanto de notebooks como de netbooks).

2)Transporte de las computadoras: Al tener cada niño su computadora y ser las mismas transportables (las netbook educativas tienen el tamaño de un cuaderno y un peso muy liviano) las pueden llevar con ellos de aula en aula, lo cual disocia a la PC de un ámbito específico. Es decir, ya no es necesario concurrir al laboratorio de informática para usarlas. Con lo cual es mucho más directo el uso de estas computadoras en cada materia a la que asiste el alumno, convirtiéndose así en un dispositivo transversal a todas las disciplinas.

Estas razones, entre muchas otras, propiciaron el desarrollo de los planes 1 a 1 (una computadora por alumno y por docente), que en Suramérica se vieron materializados en, por ejemplo, el Plan Ceibal en Uruguay  y el Plan Conectar Igualdad en Argentina, entre otros.

Este cambio de realidad, que representa la incorporación de las TIC en la educación inicial y media, y su consolidación en los ámbitos de educación superior, nos desafían a repensar el proceso formativo de los actores estelares y responsables de estas implementaciones: los maestros y profesores.

Es en respuesta a éste y otros desafíos, que asumimos con el claustro docente y el equipo de trabajo de soporte de la Licenciatura en Tecnologías Educativas, que hemos realizado una fuerte actualización de los fundamentos teórico-operativos de la carrera, su currículo y los contenidos de las unidades de formación.

Estas modificaciones son fundamentales para reorientar la carrera en la línea del cambio de paradigma en el que estamos involucrados. Las transformaciones curriculares y de contenidos deben ser acompañadas con espacios que las potencien.

Nuestro objetivo es sustentar la calidad educativa, los conocimientos y competencias de nuestros alumnos, futuros Licenciados en Tecnología Educativa y actores clave en el cambio de paradigma que estamos viviendo.

 

Cordiales saludos

Lic. Juan Acevedo Miño

Director de Licenciatura en Tecnología Educativa FRBA UTN